En el 2014, durante un viaje a Uganda, en la periferia de Kampala descubrimos unas barracas en el fango, con cañas y el techo de hojalata, a menudo abatidas por el viento y las lluvias. Absentas de agua corriente y energía eléctrica. Eran las aulas de la "St. Juliana Parents School" de Kibiri, una de las escuelas más pobres de la ciudad. Unos 100 niños estudiaban aquí sentados en el suelo o sobre los pocos bancos disponibles, mientras en un pequeño edificio de ladrillos se amontonaban para dormir sobre unos trozos sucios de gomaespuma. La cocina era una tienda de harapos con un fogón de leña, el WC era un agujero en el suelo, los maestros eran pocos e infraremunerados.

En el 2015, volvemos a Kampala y gracias a las donaciones de 140 amigos italianos, españoles, alemanes y noruegos, en 44 días reconstruimos gran parte de la escuela con nuestras manos: 7 aulas, una cocina, un pozo para el agua con una bomba sumergida, un dormitorio con literas y colchones, la instalación eléctrica y el agua corriente. Para hacer las cosas correctamente y en buen estado, fundaron l'asociación                                       En mayo de 2016 nuestro proyecto se fusionó con la ONG de Olbia                           ,  fundada por la familia de una joven y brillante maestra, por desgracia desaparecida prematuramente, que dedicó su vida a los niños y que deseaba crear una escuela en África para niños huérfanos y pobres.

Gracias a esta fusión los donantes han aumentado notablemente y en agosto de 2016 por fin, logramos completar la escuela, asegurando el agua corriente, realizando nuevos baños con WC, lavabos y duchas, con los respectivos desagües y fosa séptica, para evitar la dispersión de los deshechos en el terreno. Hemos instalado los canalones sobre el techo unidos a 5 depósitos para la acumulación del agua pluvial, utilizable como reserva hídrica y ducha para los niños. Hemos realizado nuevos bancos y mesas para las aulas, para que todos los niños puedan sentarse y escribir cómodamente. Hemos colocado nuevas pizarras en cada aula y hemos adoquinado el polvoriento patio de la escuela. Para que los niños también jueguen, hemos hecho realizar a un herrero local dos columpios de tres plazas. Para poder llevar adelante este proyecto, el 100% de las donaciones han sido utilizadas para la escuela. Todos los gastos de viajes, alojamiento y comida han sido costeados por los mismos voluntarios con su propio dinero. Ningún balance "indescifrable" a fin de año. Todo el dinero para la adquisición de material ha sido costeado personalmente, sin intermediarios europeos ni africanos.

Por cada adquisición de bienes y materiales para la escuela, hemos publicado en Facebook las fotos de la compras y de sus correspondientes facturas o recibos. Los donantes han podido ver siempre a tiempo real cuanto se ha gastado, que es lo que se ha adquirido y cuanto ha quedado en caja. Ahora que la escuela está terminada, el verdadero desafío será hacer crecer estos niños en las mejores condiciones posibles, instruirles, enseñarles un oficio y ponerles en condición para trabajar su propia tierra, con el fin de que puedan mantenerse con sus propios medios económicos, vivir una vida digna y no verse un día en la obligación de tener que emigrar.

Associazione "Deborah Ricciu - Espandere Orizzonti"